Conocer antes de juzgar

¿Juzga acaso nuestra ley a un hombre si primero no le oye, y sabe lo que ha hecho?

(Evangelio de Juan: capítulo 7, verso  51.)

¡Esa cita contiene una gran pregunta! En efecto: ¿qué ley considerará correcto juzgar a una persona, o hacer valoraciones sobre alguien, sin informarse bien primero?

Si me lo permites, en esta ocasión quisiera reflexionar contigo sobre la autoridad, sobre el “peso”, de la cita que encabeza este artículo del blog. ¿Es correcto hacer juicios no informados? Pero, sobre todo, me pregunto: ¿qué piensas sobre ello? Y aunque no te hayas dado cuenta hasta ahora, ¿es eso precisamente lo que estás haciendo con Jesús?

Los apartados que quisiera seguir en esta ocasión son estos:

1) primero, hablar de quién pronunció la cita que encabeza este artículo (Juan 7: 51);

2) segundo, ver qué quiso decir esa persona con esa cita;

3) y por último, intentar aplicar los puntos anteriores; intentar llevarte a reflexionar, y (ojalá) a entender que para ti Jesús no puede ser una excepción: ¿acaso con él que puedes hacer juicios sin conocer

Entonces, ¿me acompañas por unos minutos y vemos juntos esos apartados…?

 

1. Quién pronunció esa cita: Nicodemo

 

Al intentar hacernos una idea de quién pronunció la cita que encabeza este artículo (Juan 7: 51), creo que nos ayudará el conocer los siguientes puntos:

a) quién era esa persona; b) su contacto o relación anterior con Jesús; c) las circunstancias en que tal persona pronunció esas palabras.

Empezamos, pues, primero (a), diciendo que el hombre que dijo las palabras de nuestra cita se llamaba Nicodemo. Así lo vemos en el verso anterior al de la cita (verso 50):

Le dijo Nicodemo, el que vino a él [a Jesús] de noche, el cual era uno de ellos […]

Ese mismo verso nos dice también que Nicodemo “era uno de ellos“: es decir, que Nicodemo de hecho pertenecía al grupo de personas a quienes ahora él estaba hablando. Así que tendríamos que saber quién eran “ellos“. Por el contexto sabemos que “ellos” son “los principales sacerdotes y […] los fariseos” (verso 45 del mismo capítulo), o simplemente a los “fariseos” (verso 47). Por tanto, podemos decir que Nicodemo era un principal sacerdote o un fariseo.

Pero ¿qué era, en esa época y en ese lugar geográfico, un principal sacerdote y un fariseo? Quizá podemos resumirlo diciendo que eran los mayores  enemigos de Jesús. Ellos eran los líderes religiosos de esa sociedad, pero (a pesar de ello) también fueron los promotores y responsables de la muerte de Jesús. Más concretamente, ellos fueron los que hicieron un complot para matar a Jesús, y después presionaron al gobernador romano para que lo crucificara. Esto es lo que leemos (en otra parte de la Biblia, Mateo 26: 3-4, 14-15) sobre ello:

Entonces los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás, y tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús, y matarle. […]

Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a lo principales sacerdotes, y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata.

Y es importante resaltar (aunque en este artículo del blog no entremos en muchos detalles sobre ello) que Jesús fue entregado a las autoridades civiles, ejecutado y muerto de forma injusta, sin haber hecho nada malo. Es más: el motivo por el que ellos hicieron crucificar a Jesús fue la envidia (según Mateo 27: 18):

Porque [el gobernador, Poncio Pilato] sabía que por envidia le habían entregado.

Por otro lado, la tensión entre Jesús y los lideres religiosos se hace evidente en más de un lugar en la Biblia. Jesús, por ejemplo, los acusó y habló en contra de ellos (Mateo 23: 14, 16, 19, 25):

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! […] ¡Ay de vosotros, guías ciegos! […] ¡Necios y ciegos! […] porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia.

¡Lo que hemos dicho hasta ahora es sorprendente!, ¿no crees? En resumen: ¡Nicodemo pertenecía al grupo de los mayores enemigos de Jesús; era de aquellos hombres que (entre otras cosas) tenían una conciencia tan endurecida que fueron capaces de matar a Jesucristo por envidia (no por ser Jesús un criminal), y por medio del engaño!

Y lo que realmente es sorprendente sobre lo anterior es que, en esta ocasión, Nicodemo parece estar hablando con sabiduría. Es más: en Juan 7: 51, ¡Nicodemo parece estar defendiendo a Jesús! ¿Será en el fondo Nicodemo un amigo de Jesús, a pesar de vivir entre sus enemigos…?

Podremos responder mejor cuando veamos los siguientes puntos y apartados.

 

Veamos ahora el segundo punto (b): qué relación anterior con Jesús había tenido Nicodemo. Sabemos que

 

2. Qué quiso decir Nicodemo con esa cita: una defensa y un consejo

 

Ahora nos disponemos a ver con mayor atención las palabras de Juan 7: 51. Dentro de este punto, propongo que veamos lo siguiente:

a) el significado de la cita; b)

¿Juzga acaso nuestra ley a un hombre si primero no le oye, y sabe lo que ha hecho?

El “hombre” al que Nicodemo se refiere en su pregunta es Jesús.

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